Visitando la Villa Romana de la Estación de Antequera
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Visitando la Villa Romana de la Estación de Antequera

La privilegiada situación geográfica en la que se encuentra la localidad que hoy es Antequera, y su entorno, es una característica de la que ya eran muy conscientes quienes la han habitado desde tiempos muy pretéritos. Estar, además, rodeada por tierras propicias para cultivos como cereales o el olivo la convirtieron en foco de atracción para la actividad agraria y la llegada de nuevos residentes en épocas pasadas. 

Prueba de ello es el elevado número de enclaves romanos repartidos por todo el municipio, fechados entre poco antes de inicio de la actual era y mediados del siglo V. Los estudios arqueológicos han descubierto más de una treintena de almazaras oleícolas, explotaciones que bien pudieran estar al cargo de familias romanas como las que vivieron en la villa que se halló junto a la estación ferroviaria del casco urbano. 

Descubierta en 1998 y declarada Bien de Interés Cultural (BIC), dos décadas después comenzarán los trabajos para su puesta en valor. El proyecto del arquitecto Manolo Campos Mira -que se quiere desarrollar a partir de este verano- pretende sumar estos restos arqueológicos al patrimonio histórico de Antequera y descubrir a vecinos y turistas cómo eran estas viviendas, sus zona residencial y los espacios exteriores. 

La visita a la Villa Romana de la Estación empieza con un paseo por un sendero de tierra que rodea lo que en su día fue el ninfeo (1); un pequeño estanque, situado al norte de la casa, que servía para el esparcimiento de sus habitantes y que estaba dedicado a las ninfas. Un primer panel comienza explicando cómo habría sido este este espacio exterior de la villa agrícola. Y unos metros más adelante se llega a una plataforma junto a la “puerta de las termas”, donde otro panel expone cómo se accedía a otro jardín que contaba con una fuente ornamental en 'exedra', y el tránsito hacia los baños, cuyos restos, protegidos, se puede ver al final del sendero (1).

De vuelta a la plataforma está el inicio al paseo que se hace entre los restos arqueológicos de esta residencia romana (2). Una pasarela elevada, adaptada a personas con movilidad reducida, comienza a recorrer las primeras estancias de la casa, entre las que destaca el 'oecus', una especie de vestíbulo que incluso, en algunas ocasiones, se podía emplear como comedor. El suelo de este espacio está ocupado por un mosaico, cuya extensión puede dar una idea del tamaño e importancia de la villa. 

La visita continúa por una sala de recepción, de planta cuadrada, con otro mosaico a la vista. Pasado este punto, la pasarela se ensancha. Con ello se da más espacio para, por ejemplo, dar explicaciones a grupos en una visita guiada, y también para que se pueda apreciar con mayor comodidad parte del peristilo de la villa (3). En torno a este gran patio interior, rodeado por una galería de columnas, se ordenaban el resto de las estancias de la casa. La cubierta perimetral, además de proteger el gran mosaico, se instalará a modo que el visitante pueda tener una idea más clara de cómo era este punto de la vivienda. 

En el proceso de rehabilitación se volverán a colocar columnas encontradas en las excavaciones, en lo que era el interior del estanque (4). Además, los soportes de la cubierta serán rojos para recordar el color de la piedra extraída de El Torcal, con la que se hicieron las columnas originales. Los trabajos de recuperación de la Villa Romana de la Estación apenas permitirán apreciar una parte del peristilo, ya que el resto, al igual que otros puntos de esta residencia, se encuentran bajo el cruce de la circunvalación norte con la antigua carretera de Córdoba y parte de las instalaciones que el Patrimonio Comunal Olivarero tiene en Antequera. 

El paseo por el yacimiento prosigue junto a otras estancias ocupadas fundamentalmente en primavera (5), como el 'cubiculum' (dormitorio) norte y el atrio (patio interior más de uso doméstico). Y tras unos pasos más, la pasarela llega hasta el espectacular mosaico que se creó para la galería situada al norte, junto al ninfeo, y pensada para el disfrute de los habitantes de esta villa, desde la que podía apreciar parte de la vega antequerana. 

El recorrido finaliza en el sendero peatonal que conecta con la entrada al recinto, pero antes de salir hay una sorpresa más: una plataforma desde donde observar un mosaico en rampa -poco habituales-, que une el peristilo con la galería norte (6).

Con esta puesta en valor de la Villa Romana de la Estación, el visitante podrá hacer un pequeño viaje en el tiempo hasta la época romana, con detalles como un diseño de las cubiertas ideado para entender el tamaño de las estancias. Otras de las particularidades son los paneles que protegen a los restos arqueológico, elaborados de un material com- puesto traslúcido, para que la luz pase y así se puedan apreciar mejor elementos como los mosaicos, pero a su vez evitando los rayos ultravioleta.

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