El duro camino del autónomo
Noticias

El duro camino del autónomo

En las próximas líneas analizaremos esta figura física y jurídica, veremos sus pros y sus contras, y estudiaremos las ayudas disponibles para que los autónomos no se vean, como suele pasar, con el agua al cuello.

Hoy en día son muchos los que se deciden por convertirse en autónomos. Muchos ya cuentan con trabajos concertados para la puesta en marcha de su actividad, y otros tienen que empezar desde cero para conseguir sus objetivos mensuales.

Según un estudio de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), en el que analizan el perfil de los trabajadores autónomos, dos de cada tres autónomos llevan más de tres años con su actividad, frente al 16,8 por ciento que lleva menos del año cotizando en el RETA y el 17,9 por ciento que acumula entre uno y tres años. Los hombres suponen el 65,5 por ciento de los autónomos.

En el primer semestre de este año el número de trabajadores autónomos persona física creció en 31.729 profesionales, al pasar de 1.945.548 personas de diciembre de 2014 a 1.977.277 de junio de 2015. La mayoría de los trabajadores por cuenta propia (86,3 por ciento) cotiza por la base mínima, aumentando esta cifra hasta el 97,4 por ciento en el caso de los extranjeros y los que acumulan menos de cinco años como autónomos. A medida que van cumpliendo años, la cotización se eleva. De hecho, a partir de los 55 años casi uno de cada tres lo hace por una base superior a la mínima.

El pasado mes se publicó en el BOE una nueva serie de medidas de apoyo para nuevos autónomos. Con ellas se pretende ayudar a los nuevos autónomos a hacer frente a la dificultad de arrancar un negocio. La ayuda, que viene a ser una enmienda a la que ya estaba en marcha, supone el acceso a la cuota de 50 euros para autónomos a más personas, ya que hasta ahora sólo se podían beneficiar de ella los menores de 35 años. Esta ayuda supone una cuota de 50 euros los primeros seis meses de alta de autónomo, que luego pasan a ser el 50 por ciento de la cuota los siguientes tres meses. El cuarto trimestre se llega el 80 por ciento, para ya al año de estar cotizando pasar al 100 por cien de la cuota.

Juan Pablo Cuenca García, asesor laboral de la Asesoría Laboral, Fiscal y Contable Cuenca & García, ha explicado a Clave Económica las nuevas medidas que incluye la nueva normativa. La primera de ellas es el acceso a esta ayuda sin restricciones de edad, ya que la norma no tenía el impacto que esperaban desde el Gobierno.

Otra de las bazas con las que cuentan a partir de ahora es la posibilidad de contratación aunque se opte por esta ayuda. Antes de estas modificaciones, la medida contemplaba la imposibilidad de contratación si se optaba a ella, ya que en el caso de optar por la contratación había que devolver la ayuda con efecto retroactivo, con lo que esta medida “sólo beneficia a los autónomos de monoactividad y no benefician la creación de empleo”, afirma Cuenca. Además, la modificación se hace efectiva a los 30 días de su publicación, lo que retrasa la posible actividad de nuevos autónomos a la espera de poder optar a las nuevas condiciones.

Sin embargo no son estas solo las únicas medidas, ya que desde la Junta se ofrecen ayudas a tanto alzado de cantidades variables dependiendo de las publicaciones del BOJA, aunque más que al autoempleo ayudan al empleo en sí y la contratación.

Sin embargo, tanto los autónomos como las empresas en general, que no esperen muchas ayudas una vez están en marcha, ya que suelen escasear a no ser que sean las puntuales para mejora de equipamientos, o a la contratación de nuevos trabajadores.

En la actualidad estamos acostumbrados a ver como autónomos a trabajadores que deberían estar contratados para las empresas a las que prestan sus servicios. Esos son los falsos autónomos.

Hay que tener claro que un trabajador autónomo no esta sometido a horarios ni a control empresarial. Por eso, un bar, por ejemplo, no puede contratar un trabajador autónomo que haga de camarero los fines de semana; eso es un falso autónomo, o lo que es lo mismo, “me estoy aprovechando de un trabajador de manera fraudulenta ya que si está por cuenta ajena me ahorro los seguros sociales, los accidentes laborales, las nóminas, y encima lo tengo a mis órdenes”, explica Cuenca.

Para una empresa, el coste de ser detectado un falso autónomo puede ir desde los 6.000 euros de multa, además de la contratación del empleado y el pago de la cuota de la seguridad social con efecto retroactivo desde que se iniciaron los servicios de este falso trabajador, además de que si ese falso autónomo está percibiendo ayudas, como la de reducción de cuotas, la multa puede sobrepasar los 12.000 euros, según nos indican desde Cuenca & García. Por este motivo, desde la asesoría nos aseguran que ellos informan acerca de las diferentes opciones de contratación ventajosas que hay en la actualidad, además de las posibilidades que ofrecen las diferentes modalidades de autónomo.

En primer lugar, falso autónomo nos lo define Cuenca como “una persona autónoma que trabaja de manera dependiente en una empresa bajo sus condiciones”. Un ejemplo que nos pone es el primero, precisamente, que tuvo en su asesoría; un trabajador de una empresa pública que ejercía mediante teletrabajo.

En el tema de los falsos autónomos siempre ha habido problemas. Uno de los casos más comunes eran los de los dentistas, en cuyas prácticas particulares solían contar con un profesional colaborador; una persona dependiente de la clínica y que no corría los riesgos del dueño de la misma. Las inspecciones laborales en las clínicas dentales eran muy comunes, ya que habían casos de autónomos fraudulentos, completamente dependientes, con horarios y clientela fija en una determinada clínica, pero también habían otros que no trabajaban en exclusiva sólo para uno, sino que dependían de varias.

Con tantos casos, el gobierno adaptó la figura del TRADE (Trabajador Autónomo Dependiente Económicamente) de la hacienda italiana. Un trade es un trabajador autónomo económicamente dependiente que trabaja al menos el 75 por ciento de sus ingresos de un mismo empleador. Según Cuenca, “ese trabajador tiene tintes híbridos; tiene una relación mercantil como un autónomo normal, pero tiene una relación pseudolaboral porque tiene dependencia y cuenta en su contrato derecho a vacaciones, indemnización por cese de contrato y protección jurídica”.

Hay otra figura que cobra fuerza en la actualidad, el freelance, que es aquella persona que trabaja por su cuenta para un cliente o varios clientes. En esta figura entra el representante de comercio, que ahora la Tesorería del Estado ha determinado que ya son trabajadores dentro del régimen general especial, pero tiene que trabajar dentro de la cuenta de cotización de la empresa y ya no son ellos los que tienen que pagarse la cuota de seguridad social como antes.

Hay muchas figuras pseudolaborales, e incluso algunas se han elaborado como laborales pero para determinar qué fórmula es mejor a la hora de darse de alta o contratar es ponerse en manos de un profesional para que determine y asesore acerca de las posibilidades jurídicas.

Los costes de un autónomo son excesivos en España, y más si comparamos con otros países. En España, un autónomo, trabaje lo que trabaje, y facture lo que facture, tiene que pagar una cuota de 269 euros. Sin embargo, eso no es lo único que tiene que pagarle al Estado. Además de cotizaciones sociales, los autónomos pagan impuestos a través del IRPF y del IVA.

Si comparamos la situación de los autónomos españoles con otros países cercanos, las diferencias son abismales, y no solo en la cuota a la seguridad social, sino en el conjunto de impuestos y las protecciones sociales.

Si empezamos por los portugueses, los autónomos no pagan IVA ni cotizaciones sociales y hacen un único pago al año que representa el 24,5 por ciento de lo que ingresan anualmente.

En Italia, los autónomos solo pagan a Hacienda un 20 por ciento de sus ganancias, y en Francia solo pagan un impuesto en función de lo que ganen, pero además tienen derecho a las mismas prestaciones sociales que un asalariado, como la misma baja laboral por enfermedad o jubilación.

En Holanda los autónomos pagan una cuota fija de 100 euros al mes a modo de seguro privado, la cuota de autónomos depende de los ingresos (los que más facturan pagan más) y la primera declaración de IRPF se hace cinco años después de darse de alta.

En Reino Unido también pagan en función de sus ingresos y aquellos cuyas ganancias (no facturación) sea inferior a 7.775 libras al año, pagan una cuota fija a la Seguridad Social de 2,7 libras a la semana. Si el autónomo factura entre 7.775 y 41.450 libras al mes, paga una cuota a la Seguridad Social del 9% de sus ingresos anuales. Solo si ingresan más de 79.000 libras anuales se tiene que registrar para pagar el IVA (VAT inglés) que además no debe pagar trimestralmente sino de una sola vez al final del año.

En Alemania sí hay una cuota fija mensual a la Seguridad Social que está en torno a los 300 euros al mes, pero si la facturación no llega a los 1.700 euros mensuales están exentos de pagar la cotización.

En Estados Unidos el autónomo paga un único impuesto del 15 por ciento por lo que factura y tienen la obligación de contratar un seguro médico privado. La doble imposición de IVA+IRPF es exclusiva de los autónomos españoles.

Viendo los datos, después de ver como desde hace años hemos tenido la fuga de cerebros a otros países, lo que nos extraña es que los autónomos no se fuesen con ellos.

¡Comparte esta noticia!

Turismo nacional: vacaciones más económicas

La Antequerana, innovando la campaña